La Mancomunitat de la Ribera Alta y el Consorci de la Ribera han presentado dos propuestas al programa europeo LIFE 2025 centradas en la lucha contra el cambio climático y la transición verde. Por un lado, se plantea un proyecto de resistencia climática en las cuencas del río Verd y el río Magre; por otro, un modelo innovador de gestión y prevención de incendios forestales en la Serra de Corbera. Ambas iniciativas se alinean con los objetivos climáticos de la Unión Europea.
El primer proyecto, LIFE Aigua, estará coordinado por la Mancomunitat de la Ribera Alta e incluye acciones piloto en las cuencas del río Verd y del río Magre, con medidas de renaturalización y de adaptación ante avenidas de agua. Entre las actuaciones previstas destacan el fomento de la agricultura ecológica, la implantación de sistemas urbanos de drenaje sostenible y la creación de humedales.
El LIFE Aigua tiene como objetivo la recuperación ambiental y la puesta en valor del río Verd como espacio natural, social y lúdico, un río que transcurre por los términos de Alzira, Benimodo, Massalavés y Alberic. El proyecto contempla actuaciones en el río Magre, en los municipios de Catadau, Llombai y Alfarb, y también en varios municipios del barranco del Carraixet, en l’Horta Nord. Su presupuesto total supera los 2,28 millones de euros, con una duración de cinco años y una financiación del 60%.
El segundo proyecto apuesta por un nuevo modelo de gestión y prevención de incendios forestales en la Serra de Corbera, basado en la cooperación intermunicipal. La propuesta ha sido presentada por el Consorci de la Ribera —integrado por la Mancomunitat de la Ribera Alta y la Mancomunitat de la Ribera Baixa— con la participación de los ayuntamientos de Alzira, Benifairó de la Valldigna, Corbera, Favara, Llaurí y Tavernes de la Valldigna.
El plan prevé la creación de una brigada forestal compartida y el refuerzo del voluntariado ambiental, con actuaciones sobre más de 5.000 hectáreas de superficie forestal. La Serra de Corbera es una zona estratégica tanto por su función de desagüe de CO₂ como por su capacidad de resiliencia climática. El presupuesto estimado es de 1,2 millones de euros, también con una financiación europea del 60%.